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De las historias de chinita

May 25, 2007

 

 

Ay chinita

 

¡Como necesito una de tus historias!

 

Cuando desnuda, en el claroscuro del dormitorio, contabas tus cosas de esa manera tan propia de tus talentos.

La ventana abierta, permitía entrar el ruido de la lluvia de mi querida tierra norteña, flotaba un ligero humo de tus cigarrillos importados. Todo empezaba después de un silencio eterno, posterior al amor físico. Te levantabas de  la cama, y de un salto aparecías de nuevo con un

sombrero que compre en la china septentrional, las sabanas arrugadas caían al suelo entre tus brincos animales.

Hacías unos ruidos extraños, decías para calentar la  voz, recuerdo de un novio rockero que tuviste en tus tiempos adolescentes. Posteriormente cantabas la canción de los cuentos, tres estrofas que ni tu entendías….

 

En ese momento, encendías un cigarro, haciéndote la Greta Garbo, me mantenías inquieto esperando, sabiendo que me moría por oírte relatar.  Era la señal del verdadero comienzo, me acercaba a ti y te susurraba al oído- venga chinita, que me tienes esperando-te besaba la mejilla, largamente, hasta era tierno…

 

Una dos… tantas palabras seguidas hilvanabas una historia que me llevaba tan lejos de esta tierra de mierda que ahora me parece increíble haber vivido tan impactante experiencia. Me transformaba en un personaje de la historia, te veía, a ti, en otro mundo, morando una vida distinta, dominada por las mismas pasiones de siempre, pero con distintos ropajes. Nuestras vidas se cruzaban en una tormenta de inundaciones desproporcionadas, o vivíamos en una comuna  de destemplados salvajes o quizás éramos espíritus saltando de estrella a estrella, probando el calor de cada una de ellas.

 

Todas terminaban como acaban tus historias, de la forma más inesperada posible…

Yo, borracho de satisfacción te acariciaba tu suave vientre de fuego, diciéndote

Ay chinita, que cosas guardas en tu linda cabecita

 

 

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2 Comments
  1. Ana María permalink

    Cómo me gusta saltar, brincar sobre una cama. Cómo me gusta jugar a ser la Garbo, aunque no posea esa mirada misteriosa. Cómo me gusta ser personaje de tus cuentos. Cómo me gustas. Cómo te quiero.
     
    PD: Tendrás tu historia pero no me obliges, cariño. Saldrá cuando quiera salir. Mientras tanto, si te es suficiente con un beso?
     

  2. Ana María permalink

    De lo cotidiano y otras cuestiones
     
    He comido cerezas le dijo y él no supo que contestar y aún menos, si le hubiese descrito el sabor ácido dulzón que explosionaba en su boca, de una fruta madura, de las primeras que mordía como se muerde el verano que está anunciándose en cada una de ellas; Así que fue concisa: Hoy he comido cerezas 

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