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Historias del rompeolas(iii)

May 8, 2006

 

Desde la altura de esta mastodóntica  construcción contemplo un puerto llamado deportivo por su cercanía al océano; bien podría llamarse Puerto Lúdico debido a los restaurantes, cines y pubs que lo pueblan.

Una extensión de mástiles como árboles recién podados se mueven al viento. Es un bosque sonoro, unas cosas (jamás supe como se llamaban, quizás  jarcias) sujetas a cabos golpean aquellos, haciendo un ruido que lo llena todo. Los operarios elevan un barco que gotea como ropa mojada, debe pasar  la  revisión de las seis mil olas.

los paseantes se dejan ver como gotas de una lluvia primeriza.

 Mi molesto amigo el viento siempre presente, me cuenta en que lugares se detuvo. Llega del norte, trae noticias de la gran bretaña, de las tierras escandinavas y de lugares más lejano, lugares sin nombre…  Cuando se ha va, tan veloz como vino, las olas me cuentan que ellas estuvieron tambien allí. Sus historias son distintas, menos arrogantes, más objetivas, no obstante tienen la carga de subjetividad perteneciente a su naturaleza salina.

En el periódico leo las quejas de los propietarios de locales ubicados en este privilegiado lugar:

la  cantidad de gatos que hay en el puerto les molesta, la policía municipal acosa  a sus posibles invitados multando coches inapropiadamente aparcados debido a la carencia de sitio, pagan muchos impuestos municipales…De lo que no se quejan es de lo que trabajan sus empleados de mas o de las abultadas facturas que pagan los clientes…

 

los usuarios del puerto deportivo no dicen mucho. La mayoría tienen el bolsillo lleno de plata, llevan ropas de marcas desconocidas, sin embargo, carisimas y sonríen felices al amarrar sus pequeños pero ostentosos yates en sus aparcamientos (como decía una burgalesa, del Burgos mas castellano)

 

los otros usuarios, entre los que me encuentro yo, se quejan de poco. Muchos son felices por poder disfrutar de un lugar ganado al mar, donde pueden exhibir su intento de aproximarse a esas clases, las del bolsillo lleno, luciendo marcas más o menos conocidas… Pagan un cine caro que como buen  servicio monopolístico (quizás sea oligopolio, tengo mis dudas) ofrece un servicio de ayer para las exigencias del mañana… los locales de copas tienen  su encanto a costa de pagarlo…

Ya me puse cínico, irónico o sarcástico (que no sardónico)  en resumen, es un buen lugar para pasar un rato agradable tanto si te quieres gastar dinero como si no lo haces

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One Comment
  1. artica permalink

    Pues disfruta del puerto, del horizonte y de los yates,  (creo que jamas he visto uno de cerca ).
    Gracias por tu comentario, y si , en el amor no caben los ruegos, pero sale de dentro decir eso de "no me dejes nunca", cuando la felicidad te embarga, el temor se asoma y sin querer…..surgen.
     
    mil besos de esperanza , desde el mediterraneo salvaje…..
    (el poco que queda)
     
    artica
     

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